Mirando a la joven compañera
de la clase de alemán
en aquel salón de segundo piso
de nuestra facultad
Estabas de cote
y por eso podía cruzar
la belleza lateral de tu cabeza
mirando como los cabellos lacios
rubios parecían
encuadrar tu frente estrecha tu nariz modesta
tus pómulos tu boca entreabierta
donde una mueca
tímida
amagaba con salir
sin revelarse empero del todo
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